Los detectores de movimiento basados en sensores infrarrojos detectan radiación infrarroja o, en otras palabras, el calor.

 las señales del sensor se envían al microprocesador, que las convierte en datos digitales. A continuación se realiza un análisis y una evaluación de amenazas, que es precisamente la diferencia clave entre los detectores inteligentes y sus homólogos rudimentarios. Al conocer la intensidad de la radiación infrarroja y la dinámica del movimiento de origen, los algoritmos de software determinan la naturaleza de la amenaza, y el detector decide si provoca alarma o la ignora.

Después de instalar detectores de movimiento en casa, usted espera una respuesta instantánea a los intrusos. Si un ladrón cruza el umbral o entra por la ventana, se activará una alarma. Y puede estar seguro de que cualquier dispositivo de alarma de alta calidad puede manejar esta tarea. Pero responder al movimiento es solo la mitad de la batalla: una cualidad importante de un detector es la capacidad de determinar exactamente qué se está moviendo. Debe detectar rápida y exactamente a una persona y, al mismo tiempo ignorar la interferencia natural y las mascotas, para que usted y la central receptora de alarma estén seguros: si el sistema de seguridad ha provocado una alarma, la amenaza es real y se necesita responder inmediatamente.